¿El tren volverá a mover a Colombia?

¿El tren volverá a mover a Colombia?

cuando toda la carga viaja por el mismo camino

Piensa en cualquier producto que llegue a tu bodega. Un contenedor de Cartagena, una materia prima de Buenaventura, un pedido que sale hacia Medellín. Casi con seguridad, ese recorrido se hizo sobre asfalto.

En Colombia, el 84% de la carga nacional se mueve por carretera y apenas el 10% lo hace por tren. Esa concentración tiene una consecuencia directa: eleva los costos logísticos y limita la competitividad del país frente a la región.

La buena noticia es que ese reparto empezó a moverse.


El mapa férreo que se está redibujando

Colombia tiene hoy 12 proyectos ferroviarios activos o en estructuración, bajo supervisión del Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura, con más de 1.500 kilómetros de corredores en desarrollo. (Fuente: Infobae)

El caso más diciente es el de La Dorada–Chiriguaná, la primera gran concesión ferroviaria de carga general en 25 años. Los números hablan solos:

  • Antes de la adjudicación: cerca de 224.000 toneladas anuales
  • En 2026: más de un millón de toneladas

Es un salto de más de cuatro veces en el volumen movilizado por un solo corredor. Y no ocurrió por casualidad, sino porque hubo una apuesta concreta de intermodalidad detrás.

Otro proyecto en la lista es el corredor Bogotá–Belencito, que avanza en su modernización con una inversión superior a los $445.000 millones.


el corredor que quiere unir dos océanos

El proyecto de mayor alcance es el corredor férreo interoceánico Pacífico–Caribe: 222 kilómetros para conectar los dos mares.

Ya completó su etapa de prefactibilidad, fue entregado a la ANI en junio de 2026 y los pliegos para la fase de factibilidad se publicarían en agosto.

Según el Ministerio de Transporte, este corredor puede transformar la posición estratégica de Colombia frente al comercio global y convertir al país en un eje logístico para América Latina.

Para quienes movemos carga todos los días, la traducción es simple: nuevas rutas, nuevos costos y nuevas decisiones sobre cómo combinar modos de transporte.


¿Qué significa la intermodalidad para tu operación?

Aquí está el punto que muchas veces se pasa por alto. La intermodalidad no reemplaza a la carretera. La complementa.

Un tren mueve grandes volúmenes entre dos puntos fijos. Pero alguien tiene que llevar esa carga desde la planta hasta la estación, y desde la estación hasta el cliente final. Ese primer y último tramo sigue siendo terrestre, y es donde se define si toda la cadena funciona o se rompe.

Combinar modos suma actores, transferencias y puntos de control. Y cada transferencia es un momento donde la carga puede perder trazabilidad.

Por eso, operar en un esquema intermodal exige tres cosas:

  • Visibilidad continua. Saber dónde está la mercancía en cada tramo, sin importar quién la esté moviendo en ese momento.
  • Coordinación entre eslabones. Que el camión esté listo cuando el tren llegue, y no seis horas después.
  • Control en cada transferencia. Cada cambio de modo es un punto crítico de seguridad.

En Conalca trabajamos con esa lógica desde hace años. Nuestro ecosistema CNC Conalca integra las herramientas que sostienen operaciones complejas:

Mariana SuperSAC centraliza la información logística y entrega seguimiento en tiempo real, para que la trazabilidad no dependa de llamadas ni correos.

DPO Warehouse fortalece la gestión de los centros de almacenamiento y distribución, con control de inventarios e integración directa con las operaciones de transporte.

Security Lock protege la carga en cada trayecto, algo que gana peso cuando la mercancía pasa por más manos y más puntos de transferencia.


El otro beneficio: menos emisiones por tonelada

Hay una razón adicional para mirar el tren con atención, y tiene que ver con el clima.

Mover una tonelada por vía férrea genera menos emisiones que moverla por carretera. En un país donde el 84% de la carga va en camión, cambiar aunque sea una parte de ese reparto tiene un efecto real sobre la huella del sector.

Para Conalca, esto conecta con un compromiso que ya está firmado: alcanzar la carbono neutralidad en 2030, con metas basadas en ciencia y verificación externa bajo la norma ISO 14068-1:2023. La intermodalidad no es solo una decisión de costos. También es una decisión ambiental.


La logística que viene se arma por tramos

Colombia lleva décadas moviendo casi toda su carga por un solo modo. Ese modelo está empezando a cambiar, y el cambio va a tomar años.

Pero las empresas que se preparen desde ahora, entendiendo cómo combinar carretera, tren y puerto sin perder control de la mercancía, van a llegar mejor paradas a ese escenario.

En Conalca creemos que el futuro del transporte no está en elegir un modo sobre otro, sino en saber articularlos con tecnología, información y seguridad en cada tramo.

Si tu empresa está pensando cómo adaptar su operación a este nuevo mapa logístico, hablemos.

Obtén una cotización personalizada